Gastos que te estás deduciendo y que te pueden pasar factura

Los gastos deducibles son la forma de pagar menos impuestos como autónomo o empresa. Cuantos más gastos reúnas, menos te tocará pagar el IRPF, el Impuesto sobre Sociedades o el IVA. Sin embargo, querer ganar la batalla de los gastos deducibles a toda costa puede hacerte perder la guerra fiscal.

En otras palabras, tensar la cuerda de los gastos que incluyes como deducibles puede pasarte factura si recibes una inspección fiscal. 

La regla de oro de los gastos deducibles

El primer error a la hora de tratar los gastos deducibles es no tener en cuenta que las reglas son diferentes en el IVA y en el IRPF. Cada impuesto cuenta con sus propias normas a la hora de establecer qué gastos puedes desgravar legalmente. 

Por ejemplo, en el modelo 303 de IVA no se incluye el seguro de salud, que sí podrás desgravarlo al hacer el IRPF como autónomo. 

Sin embargo, hay un punto en el que tanto IVA como IRPF coinciden, la regla de oro de los gastos deducibles es su afección a la actividad. En otras palabras, tienen que ser gastos que estén relacionados con tu trabajo e incluso en algunos casos de forma exclusiva.

Los otros dos requisitos para que los gastos del autónomo pueda considerarse como deducible es que estén debidamente documentados con su correspondiente factura, recibo o ticket y que, además, estén registrados en la contabilidad del negocio.

5 gastos que puede que estés deduciendo y deberías revisar

Hay gastos que incluso estando afectos a la actividad y teniéndolos bien registrados no podrás deducir, bien porque también haces un uso privado de los mismos o porque para ti son parte de la actividad, pero para Hacienda no.

Este tipo de gastos son los que debes revisar:

La ropa de trabajo

Es posible que para ir a una reunión necesites un traje y que únicamente lo uses para trabajar. Sin embargo, para Hacienda, el gasto en ropa de trabajo sólo es deducible cuanto está impuesto por obligación profesional como uniformes de peluquería, ropa con medida de seguridad, vestuario de cocina o sanitario y similares.

El coche de empresa

Es uno de los que más polémica genera tanto en el IVA como en el IRPF. En el caso del IVA, se puede desgravar el 100% de los gastos si el uso es exclusivamente profesional y el 50% en el caso contrario. 

La normativa es más estricta en el IRPF, donde se puede desgravar el 100% de los gastos o nada, según indica el artículo 22 del Reglamento de IRPF. Es un error muy habitual traspasar la normativa de IVA a IRPF con el coche de empresa. Hacienda lo sabe y suele tener ‘mano izquierda’ con este gasto deducible. 

Suministros del hogar

Si eres autónomo y trabajas en casa puedes desgravar parte de los suministros del hogar, pero solo en parte. Esto afecta a internet, luz, gas y electricidad, por ejemplo. 

En concreto, se puede deducir un 30% del porcentaje total de metros cuadrados de la casa dedicados a la actividad. Para entenderlo mejor, si la habitación que es tu despacho ocupa un 15% de la casa, podrás desgravar un 30% de ese porcentaje de los gastos o, lo que es lo mismo, un 4,5% de los gastos de suministro de casa. 

Gastos de formación 

Tu formación como autónomo es deducible, pero solo si tiene que ver con tu actividad. Quizás como periodista freelance puedas justificar un curso de fotografía, pero será más complicado hacerlo ante una inspección si eres abogado.

Regalos a clientes

Son un clásico no deducible que antes entraba dentro de los gastos de representación. Los gastos de representación está regulados por el artículo 14 del Impuesto de Sociedades que se refiere a gastos en relaciones públicas con clientes y proveedores o los destinados a promocionar directa a o indirectamente la venta. 

Dentro de estos caben desde invitaciones a comidas hasta llaveros promocionales o cestas de navidad, siempre que se puedan justificar como una costumbre dentro de la empresa. La clave es que exista una correlación entre el gasto y el ingreso, aunque no sea 100% directa,

Lo que Hacienda vigilará es que ese gasto no sea un donativo o una liberalidad, que son gastos que no son necesarios para el negocio, pero sí convenientes, como invitar a un cliente a un evento para celebrar el aniversario de la empresa. 

Estos son algunos ejemplos de gastos deducibles que te pueden pasar factura. Recuerda que la mejor forma de evitar una multa de Hacienda es que el gasto esté relacionado con la actividad y justificado debidamente. Si no lo está, Hacienda podría sancionarte y no, esa multa o sanción no sería deducible.

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