Como interpretar una tarifa de transporte

Has cerrado una venta y ahora toca enviar el pedido al cliente. Transportar tu producto desde el punto A al punto B debería ser la parte sencilla del negocio. Y lo es hasta que recibes la tarifa de transporte y te toca interpretar todo lo que pone en ella.

Como ocurre con una factura de electricidad, las tarifas de transporte incluyen elementos que no estamos acostumbrados a ver y que pueden ser difíciles de interpretar. Además, existen diferencias según el tipo de transporte que vayas usar.

En otras palabras, la tarifa y los conceptos cambian en el transporte terrestre, marítimo y aéreo.

Las dos últimas modalidades son las más complejas por tres motivos:

  • Se usan en transportes internacionales, lo que suma gastos en aduanas.
  • Tienen una duración limitada en el tiempo. Es decir, sólo se aplican durante unas pocas semanas o meses.
  • Incluyen más recargos específicos. Un ejemplo es el coste del movimiento de contenedor del puerto en el transporte marítimo.

Además, como cada país cuentan con sus propios recargos en aduanas y puertos, es fácil encontrarse conceptos y costes que desconocías cuando realizas envíos a distintos lugares del mundo.

Esto es lo que debes saber de cada modalidad para poder interpretar una tarifa de transporte.

Transporte terrestre

Las tarifas de transporte terrestre son las más fáciles de entender e interpretar. La razón es que con el tiempo han ido eliminando los gastos y conceptos más complejos como las reexpediciones. Esto es lo que debes saber sobre ellas:

  • Mensajería y paquetería nacional. Suelen contar con una tarifa única que cobra por el peso del paquete sin reexpediciones. Es decir, no suman recargos por entregar en poblaciones remotas. Sí que pueden existir recargos por combustible. Entre las cosas que debes vigiar son los intentos de entrega y posibles costes por devoluciones.
  • Mensajería y paquetería internacional. Hay que comprobar si el transporte es mixto e incluye otros medios de transporte, como el avión o el barco. Lo más habitual es que cada país cuente con una tarifa distinta e incluso se distingan regiones dentro de una misma nación. En los envíos fuera de la Unión Europea habrá que sumar el coste de aduanas. En estos envíos sí se pueden incluir los costes de recargo.
  • Paletería nacional. Las tarifas de transporte de palet dependen del destino y del tipo de palet que se envíe. Es habitual que a los gastos propios del envío se sumen recargos como los seguros.
  • Grupaje internacional. Como en los envíos de mensajería, el precio se divide en países y zonas dentro de los mismos. A partir de ahí, la tarifa dependerá también del peso. Lo que se hace es cruzar un destino con el precio por kilo. En esta modalidad es fácil encontrar recargos por combustible y por zona.

Transporte marítimo

La tarifa de transporte marítimo puede presentarse con un único precio para todo el proceso siempre que se trate de un envío dentro de la Unión Europea. Para los envíos fuera del territorio comunitario se suelen presentar los gastos por separado con recargos y costes adicionales como la tasa portuaria, descarga en el almacén, aduanas o tasa del control de mercancía, por ejemplo.

Los gastos locales más habituales en una cotización de transporte marítimo son:

  • THC o Terminal Handling Charge, que son los cargos por manipulación portuaria.
  • ISPS o International Security Port Surcharge, que es un recargo por costes de seguridad de las navieras.
  • B/L o Bill of Landing, que es un coste que se aplica por la documentación y emisión del Conocimiento de Embarque.
  • T3, que es una tasa que se aplica sobre el tránsito de mercancías en los muelles y el uso de sus instalaciones.
  • Seguro de Responsabilidad Civil, que puede cargarse también al cliente.
  • Despacho de aduanas, en caso de ser necesario.
  • CAF o Currency Adjustment Factor, que es un recargo se aplica cuando el envío se paga en moneda extranjera.
  • BAC o Bunfer Adjustment Factor, un concepto que compensa el coste de combustible y que puede subir sin previo aviso.
  • EIS o Equipment Imbalance Sucharge, que son recargos temporales que se usan para compensar pérdidas por el envío de contenedores con una balanza comercial desequilibrada.
  • GRI o General Rate Increase, que es una subida general al flete o coste de transporte para determinadas rutas.
  • Recargo de congestión si una ruta determinada tiene mucho tráfico.
  • PSS o Peak Season Surcharge, un recargo que se cobra por envío en determinados momentos del año.

Transporte aéreo

Funciona de forma similar a los envíos por mar, aunque en este caso se puede distinguir entre el transporte en un avión de pasajeros y en un avión carguero.

En el transporte aéreo el transportista podrá ofrecer una tarifa cerrada o desglosar sus gastos cuando se trata de envíos fuera de la UE. Estos son los conceptos clave que debes conocer:

  • FSC o Fuel Surcharge, que es un recargo por el posible aumento del precio del combustible.
  • IRC o Insurance Risk Charge, un recargo de seguridad aeroportuaria.
  • Banking charge, que es un recargo del 1% sobre el coste del transporte por cambio de divisas.
  • GTC o Ground Terminal Charges, que es un cargo adicional por el servicio de asistencia en tierra del avión.
  • E2/G4, una tasa que grava el paso de las mercancías por el aeropuerto, como la T3 que has visto en el transporte marítimo.
  • Manipulaciones aeroportuarias, un recargo que se cobra en la propia terminal del aeropuerto en función del peso del paquete.
  • Despacho de aduanas, en caso de ser necesario.
  • Seguro de responsabilidad civil.
  • B/L o B/L o Bill of Landing.

Para evitar sustos, la mejor alternativa es pedir siempre una cotización que sume e incluya todos los gastos y recargos. En caso de duda, no tengas miedo a preguntar y exigir que te expliquen todos los términos para que puedas saber lo que vas a pagar en cada momento.

Imagen: Cameron Venti

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